jueves, 10 de abril de 2014
Radio Jove Elx
El miércoles 2 de abril recibimos en nuestro centro la visita de Radio Jove y los compañeros de la Asociación Integra-t, que, con la colaboración de algunos de nuestros alumnos, emitieron un fabuloso programa, que podéis escuchar en este enlace.
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viernes, 28 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Año Platero
Este año celebramos el centenario de la publicación de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez.
Para conmemorar los cien años de Platero, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Andalucía ha creado un portal educativo cuya visita no nos podemos perder.
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ACTUALIDAD CULTURAL,
LITERATURA
domingo, 9 de febrero de 2014
ESCRIBE CARTAS DE AMOR
Si el amor corre por tus venas o deseas expresar cuánto aprecias a algún compañero o compañera, participa en esta actividad.
martes, 28 de enero de 2014
martes, 4 de junio de 2013
EL GRAN VIAJE
Todo
empezó aquella noche en la que estaba leyendo ese libro tan especial, me
gustaba tanto leerlo que parecía incapaz de quitarle la mirada de encima. Nunca
llegué a recordar el momento en el que dejé de leer, solo sé que pasó algo
extraordinario.
A la mañana siguiente al despertarme me di cuenta de que no
estaba en mi cama, ni en mi habitación, ni en mi casa, ni en mi ciudad, estaba
en aquel bosque con aquella preciosa catarata que aparecía en el cuento. En cuanto
salí de mi desconcierto decidí ir a buscar ayuda, aunque aquello estaba muy
bien, yo quería volver a mí casa. Encontré a un simpático enanito y le dije:
- Por
favor, ¿me podría indicar el camino para salir de este bosque y llegar a mi casa?
-
Perdóneme señorita, pero es que yo nunca he salido del bosque mágico, aunque quisiera no podría indicarle el
camino.- Dijo el enanito-. Pero si sé quién puede ayudarle, adentrándose en el
bosque vive Lumila. Ella le ayudará.
Y seguí
mi camino hacia el corazón del bosque, en busca de Lumila. Después de un largo
trayecto parecía que llegaba a su fin. A lo lejos vi un arcoíris que subía
hasta una espesa nube. Toqué el timbre y bajó una unicornia rosa y blanca. Yo
me sorprendí, ya que me esperaba una persona normal y corriente. Le pregunté:
- ¿Eres
Lumila?
- Sí, ¿quién me busca?, ¿y para qué?- Dijo
intrigada.
-
Perdóneme la grosería, mi nombre es Sara, he venido hasta aquí porque estoy
perdida; me acosté en mi cama como un día cualquiera y desperté en este bosque
junto a la catarata. Un simpático enanito me dijo que usted me ayudaría.
-No te
preocupes, te ayudaré en todo lo que esté en mi mano, pero salir de este bosque
no es nada fácil, tienes que ir hacía las fronteras donde te encontrarás con unos
seres. Cada uno de ellos te pedirá que hagas una prueba, si las superas con
éxito podrás volver a casa, si no… te quedarás cautiva del bosque durante toda
tu vida. Yo te acompañaré en el trayecto. – Me explicó.
-Vale lo
haré.- Respondí temerosa.
Aquella
noche Lumila me acogió en su casa del arcoíris, ya que no quería que pasara la
noche fuera. A la mañana siguiente partimos hacía nuestro destino. Cuando
llevábamos media hora de trayecto, nos encontramos con una especie de orugas
rosas gigantes. A mí me parecieron muy bonitas y quise ir a acariciarlas pero
antes de que pudiera hacerlo Lumila me lo impidió, y me dijo:
- No
debes fiarte del exterior, estas criaturas son malvadas, aprovechan su belleza
para quedarse con tu alma y tu vitalidad, este consejo te será muy útil para
las tres pruebas que tendrás que superar.
Yo me
quedé atónita, no sé exactamente por qué pero no respondí; seguí andando sin
decir ni una palabra. Al cabo de un buen rato de trayecto avistamos las
fronteras de aquel bosque, lo sabía porque Lumila me avisó en seguida y me
dijo:
- Este es
el árbol más sabio de todo el bosque, ya que es el mayor, él te formulará un
acertijo que tendrás que responder.
- Estoy
preparada.- Dije un poco titubeante.
- ¿Qué
nunca ves, nunca hueles, nunca tocas, pero siempre está junto a ti?- Preguntó
el sabio árbol.
Después
de un rato pensando, sin encontrar respuesta a tal acertijo me percaté de unas
hojas que se movían en la copa de un árbol y respondí entusiasmada:
- ¡El
viento!
Después
de haber terminado con éxito la prueba, el árbol me dio una llave, solo dijo
que la guardara bien. En seguida llegamos a la siguiente prueba, esta vez era
un centauro quien tenía que formular mi prueba, y dijo:
- Si eres
capaz de ir hacia el corazón del bosque y volver en menos de quince minutos
habrás superado la prueba.
Me creía
incapaz de llegar en ese tiempo, pero entonces lo intenté, corrí y corrí hasta
que no pude más, y cuando me di cuenta ya había llegado a mi línea de meta.
También el centauro me entregó una llave y en seguida llegué a mi otra prueba,
ahora me encontré con un simpático elfo que me dijo:
-Mi
prueba consiste en ver si conoces bien los seres de este bosque ¿Cuál de estos
dos seres crees que es el más peligroso?-Preguntó.
Entonces me
acordé de las palabras de Lumila y elegí al de aspecto más inofensivo, y
acerté; como en las otras pruebas, me dieron una llave. Me despedí de Lumila,
le di las gracias y a lo lejos vi una puerta, inserté las llaves, abrí y las
volví a guardar. De repente estaba en mi cama un poco confundida. Pensé que
todo había sido un sueño y en ese momento vi aquellas tres llaves y fue ahí
cuando lo comprendí todo.
ANIA TRIBALDOS CASTILLO 1.ºE
lunes, 3 de junio de 2013
EL HALLAZGO DE FEDERIC
Recuerdo cuando dio un vuelco tremendo mi
vida. Fue hace mucho, en el pequeño pueblo en el que crecí.
Reconozco que no era muy social, no hice
amistad con la gente que vivía allí, pues mi frágil salud no me permitía más
que ir al colegio y pasar el resto del día con mi padre y mi hermano mayor
Federic que, al contrario que yo, conocía a toda la gente del pueblo, y todos
lo encontraban optimista y muy feliz.
No conocí a mi madre, murió al darme a luz.
Mi padre me hablaba siempre de ella mientras mostraba una sonrisa de nostalgia.
Un día mi enfermedad acabó por agravarse y
me incapacitó para poder ir al colegio del pueblo. Mi padre, que era profesor
de ese mismo colegio, me educó notablemente bien en casa.
Pero no os entretendré más describiendo mi vida, solo os diré que me llamo Susan y os contaré una historia que sí os podría interesar.
Pero no os entretendré más describiendo mi vida, solo os diré que me llamo Susan y os contaré una historia que sí os podría interesar.
Un corriente día de otoño, mi padre mandó a
Federic que buscara en el sótano una pala con la que poder quitar una
enredadera que empezaba a invadir la puerta trasera de casa. Mi padre también
le pidió realizar esa tarea de jardinería, ya que él estaba ocupado en ese
momento corrigiendo exámenes de sus alumnos.
Mi hermano se esforzó en cavar un agujero para
arrancar la enredadera porque sus raíces eran profundas.
En la última palada que dio para acabar
extrayendo la enredadera del suelo, golpeó con la pala en lo que pensó que
sería una piedra de buen tamaño. Pero, al fijarse, notó un brillo extraño
parecido al bronce. Hundió las manos en la removida tierra y sacó una pequeña y
pesada caja rectangular, totalmente hecha de bronce y con extraños relieves de
criaturas tenebrosas. Se deshizo rápidamente de la enredadera y guardó la pala
para encerrarse con esa caja en su cuarto.
Limpió la tierra que se había adherido a la
caja con un trapo e intentó buscar un mecanismo con el que poder abrirla, pero
solo halló un cerrojo por el que debía introducirse una llave, en el hoyo no
encontró tal llave, así que no sabía qué podía ser de ella.
Buscó algún punto débil por la que poder
forzarla, pero era una caja sólida y hermética.
Acercó la oreja a la cerradura para, acto
seguido, agitarla y comprobar si tenía algún contenido, oyó un jadeo y se
asustó. Apartó la oreja y, al momento, la volvió a poner para comprobar si solo
era imaginación suya, pero oyó una voz que le dijo:
- Escucha joven, te
agradezco que me hayas sacado del letargo en el que permanecía debajo de la
tierra.
Federic, incrédulo de que le pudiera estar
hablando una caja, solo pudo articular una pregunta:
-¿Quién eres?
La voz ronca, pero aguda, de la caja le
contesto:
-¿No es evidente? Solo soy
una caja, escúchame: me gustaría compensarte el favor que te debo y querría
concederte el deseo que tú me pidieras, a cambio de ayudarme en un par de cosas.
¿Qué te parece?
Mi hermano pensó que sería divertido y le
comunicó:
- Estoy de acuerdo, pero
¿qué cosas serían?
- Tranquilo, cosas simples,
te las iré diciendo sobre la marcha.
La caja lo mandó bajar al sótano, donde
anteriormente había guardado la pala, y buscar en los cajones de un viejo
armario azul, armario que inexplicablemente la caja describió perfectamente, y
coger un bote que, según la caja, contenía unas pastillas.
Lo encontró en el segundo cajón del armario, bien disimulado con otros objetos.
Al examinar el pequeño
recipiente, comprobó que parecía algún tipo de medicina.
- Tal vez un medicamento de
mi hermana- pensó él.
Volvió a la habitación y le pregunto a la
caja:
- ¿Qué debo hacer con lo que
me has pedido?
La caja le contestó:
- Nada, solo deja el
recipiente a mi lado.
Mi hermano dejó los dos
botes en el escritorio al lado de la caja.
- Bien hecho, ya es tarde,
mejor que dejemos el resto para mañana- dijo la caja.
Mi hermano ya tenía sospechas de por qué le
había pedido algo tan extraño, aunque decidió seguir el juego.
Al día siguiente, nada mas amanecer, me
desperté y me noté exhausta, sentí las articulaciones doloridas, tenía helado
todo el cuerpo y no me podía levantar de la cama. Por suerte, mi padre entraba
en mi cuarto todas las mañanas para asegurarse de que estaba bien. Nada más
saber de mi situación se apresuró para traer al médico.
Tras examinarme lo más minuciosamente posible para saber lo que me pasaba, no encontró respuesta a mis síntomas.
El dolor aumentaba cuanto más pasaba el
tiempo y Federic entró en mi cuarto preocupado y me abrazó delicadamente
mientras me repetía:
- Te pondrás bien Susan,
tienes que recuperarte.
No supe qué decirle, solo lo
abracé con todas las pocas fuerzas que tenía.
De repente, la cara de mi
hermano se iluminó.
- Ya sé qué hacer.
Me dijo con tono de
confianza mientras salía de la habitación, sin que yo supiera nada de lo que
ocurría.
Entró en su cuarto precipitadamente e
intentó hablar con la caja, que le contestó al momento:
- Quieres salvar a tu
hermana, ¿verdad?
Federic, atónito de que la
caja supiera tal dato, le respondió:
- Desconozco por qué sabes
eso y no me importa, solo quiero que cumplas el deseo que me debías y que mi
hermana recupere la salud.
- Un momento, no has
completado todo lo que necesito pedirte.
- ¿Qué más necesitas? Pide
lo que quieras.
- ¿Te acuerdas de las
pastillas que me trajiste ayer? Pues quiero que las tomes todas.
Mi hermano no era ingenuo y
sabía con toda seguridad que hacer tal cosa no haría más que envenenarle, pero
qué podía hacer en su desesperación por salvarme, así que ingirió las
pastillas. Empezó a sentir calor, su estómago se revolvió y le costaba
respirar, pero debía continuar. Se acercó a esa diabólica caja y
dificultosamente pronunció:
- ¡Quiero mi deseo!
Ninguna voz contestó.
Todo le pareció perdido y ya no vio ninguna
esperanza mientras notaba que la vida le abandonaba, de repente, un resorte
sonó y la caja se abrió. Lo único que encontró fue una llave, la cogió, era de
bronce como la caja, seguramente se podría usar para abrirla, qué sentido tenía
una llave en ese asunto.
Mientras se hundía en sus dudas, notaba que el dolor y los síntomas de envenenamiento desaparecían. Llegó a la conclusión de que la clave era justo esa llave, algo con lo que se podía recuperar la salud.
Federic entró apresuradamente en mi cuarto,
mi padre había salido un momento, y se puso a mi lado para explicarme la misma
historia que estoy contando: cómo encontró la caja, cómo empezó a hablar con
ella y lo que tuvo que hacer para salvarme, mientras me enseñaba en ese momento
la llave y sacaba una cinta que llevaba en el bolsillo, con la que hizo un
collar para colgármela del cuello y caer en ese mismo instante en mis brazos
para morir.
Años después de aquello, recuperada ya la
salud, empecé a viajar por todo el país, el pueblo me traía demasiados
recuerdos y ya no hacía nada allí.
Mi vida cambió en el momento en el que Federic colgó esa llave en mi cuello.
José Manuel De Haro Verdú
3.º PDC
viernes, 31 de mayo de 2013
GANADORES DEL CONCURSO LITERARIO 2013
Felicidades a todos los participantes que este curso nos habéis hecho disfrutar con vuestros cuentos fantásticos. Dentro de poco publicaremos los cuentos ganadores.
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CREACIÓN LITERARIA
domingo, 5 de mayo de 2013
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